Un dron reconstruye en 3D la cueva de Altamira para su conservación

Investigadores españoles utilizan un dron con tecnología LiDAR para cartografiar áreas inaccesibles de la cueva de Altamira, garantizando así la conservación de sus estructuras. Este avance permitirá monitorear y proteger las valiosas pinturas rupestres de la cueva.
Innovación en la conservación de Altamira
Un equipo de investigadores de España ha realizado un avance significativo al utilizar un dron equipado con tecnología LiDAR-SLAM para explorar y cartografiar zonas inaccesibles de la cueva de Altamira. Este método innovador permite obtener datos precisos sobre la estructura de la cueva, que es uno de los yacimientos más frágiles del mundo.
El dron ha logrado reconstruir en 3D una pared inaccesible en la Sala de La Hoya, donde se habían identificado grietas que amenazan la integridad del lugar. Gracias a estas imágenes tridimensionales, los científicos pueden realizar un seguimiento detallado de las fracturas, asegurando que no representen un riesgo para las pinturas rupestres.
Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista especializada Drones y han contado con la colaboración del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, así como de la Universidad de Cantabria. Los datos recolectados se integran en un gemelo digital, lo que permitirá a los expertos detectar cualquier movimiento o alteración en la roca de manera inmediata, sin necesidad de contacto físico.
Jorge Angás, investigador del Instituto de Patrimonio y Humanidades (IPH), destacó que esta metodología combina LiDAR con inteligencia artificial para la detección de grietas. El avance forma parte del proyecto DiGHER, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y es crucial para comprender los riesgos que enfrentan las pinturas rupestres, que datan del Paleolítico superior.
La cueva de Altamira, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1985, es famosa por sus pinturas de bisontes, caballos y ciervos, y su acceso es extremadamente restringido, permitiendo solo cinco visitantes por semana para garantizar su preservación.
