Investigadores canadienses convierten desechos cerveceros en fertilizante

Un equipo de la Universidad de Alberta ha desarrollado una innovadora tecnología que transforma aguas residuales de la industria maltera en fertilizante nitrogenado para cultivos. Este proceso no solo purifica el efluente, sino que también mejora significativamente el crecimiento de las plantas.
Innovación en el tratamiento de aguas residuales
Investigadores del Departamento de Ingeniería Química y de Materiales de la Universidad de Alberta, en Canadá, han creado un proceso automatizado que convierte aguas residuales de la industria maltera en un medio de fertirriego. Utilizando plasma frío, esta tecnología genera nitrógeno en una forma que las plantas pueden absorber fácilmente.
El sistema, llamado MB-CPA, combina microburbujas con plasma frío para tratar el efluente. Al hacer circular el agua a través de un tubo de cavitación, se generan burbujas que, al estallar, transfieren especies reactivas de oxígeno y nitrógeno (RONS) al agua. Este proceso logra reducir la demanda química de oxígeno en un 90% y la turbidez en un 98%.
Resultados prometedores en cultivos
Las pruebas realizadas con aguas residuales de Rahr Malting Canada mostraron resultados impresionantes en el cultivo de ajo. Las plantas cultivadas en el efluente tratado superaron en más del 10% la germinación de las del grupo control, alcanzando 1,6 veces más longitud, 1,9 veces más biomasa y produciendo diez veces más clorofila.
Además, se observó un aumento en la absorción de nutrientes esenciales como nitrógeno, calcio y potasio. En una segunda prueba de reutilización del efluente, las plantas mostraron un 60% más de longitud del tallo en un ciclo de cultivo, lo que resalta la eficacia del sistema.
Posibilidad de aplicación más amplia
El sistema, que opera a 28 vatios durante dos horas al día, podría aplicarse a otros tipos de efluentes industriales de baja carga orgánica, como los generados por la industria alimentaria o las aguas pluviales. Además, se contempla la posibilidad de alimentarlo con energía solar, reduciendo su impacto ambiental.
Este proyecto ha recibido apoyo financiero de Alberta Innovates, el Consejo de Investigación en Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá (NSERC) y el Programa de Cátedras de Investigación de Canadá, lo que subraya la importancia de esta investigación para el futuro de la agricultura sostenible.